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Cristobal Colón.

Alto, de cabellos rubio, bien hablado. Así vieron al almirante algunos cronistas de la época.
Nació en Génova en la ciudad de los Vivaldi entre el 25 de agosto  y el 31 de octubre de 1451.
Probablemente nació en el vico dell’ Olivella. Era de procedencia plebeya. Su padre, maestro tejedor e hijo de un tejedor ligur dejo como dote varios inmuebles en la ciudad, se trataba pues, de artesanos acomodados. Era  por otra parte el mayor de una familia de cinco hijos, tuvo tres hermanos, uno de los cuales murió de joven y una hermana.
La escases de documentación al respecto de su nacimiento formularon diferente hipótesis: que nació en España (Andalucía, Galicia, País Vasco o Cataluña) en Portugal o en otra parte de Italia. Sin embargo los estudiosos de mayor prestigio no dudan respecto: su cuna fue Génova, la ciudad de los navegantes.
Entre sus descripciones encontramos:
Era de buena estatura y aspecto, más alto que mediano y de recios miembros, los ojos vivos y las otras partes del cuerpo de buena proporción (Gonzalo Fernández de Oviedo historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar oceánico)
Fue Cristóbal Colon alto de cuerpo, el rostro luengo y autorizado, la nariz aguileña, los ojos garzos, de color blanco que tiraba a rojo encendido, la barba y los cabellos, cuando era mozo, rubios, puesto que muy pronto con los trabajos se le tornaron canos, y era gracioso, alegre, bien hablado y elocuente (Antonio Herrera Historia General de las Indias Occidentales)
En las cosas de la religión cristiana, sin duda era católico y de mucha devoción, casi en cada cosa que hacía y decía o quería comenzar a hacer siempre anteponía “en el nombre de la Santa Trinidad hare esto o quizás esto o espero que será esto” en cualquier carta u otra cosa que escribía, ponía en la cabeza “Jesus cum Maria sit nobis in via”. Su juramento era algunas veces “juro a San Tomas”, escribiendo a los reyes decía “hago juramento de que es verdad esto”.

  1. Primeros años
Cristóbal Colon nació en Génova  en 1451 de una familia honrada de artesanos pero pobre. Su padre Doménico Colón , ejerció en Génova y en Sanova, la profesión de tejedor algún tiempo junto a la de hostelero y su madre Susana Fontanarrosa. Colon siguió el  oficio de su padre hasta los 22 años, sin estudiar ninguna profesión en ninguna universidad, consta igualmente que hasta dicha edad no realizo ningún viaje, por primera vez en 1474 o 1475 formo parte de una expedición genovesa a la isla de Quio
En 1476, se embarco en uno de los 4 barcos mercantes genoveses que iban a Inglaterra. Atacados cerca de las costas de Portugal por el almirante francés Casanova apellidado Colombo, busco refugio en Lisboa donde llego por consiguiente, inciden talmente pero no para ampliar su ciencia cosmológica. Al año siguiente, siguió su viaje hasta Inglaterra y los mares del Norte, pero sin llegar probablemente a Islandia. En 1477, se encontraba de vuelta en Portugal
Colon el Portugal
2.    Sus proyectos
Poco tiempo después Colon se caso con Felipa Moniz Peresrtello, hija de Bartolome Perestrello celebre navegante portugués, colonizador de Puerto Santo, descubierto por Juan González Zarco y Tristán Vaz. De la época de su casamiento con la hija de Perestrello poseía papeles, diarios de viajes marítimos, mapas e instrumentos de marina. Varios pilotos contabann, por su parte, que habían visto maderos labrados arrojados por el mar a las islas portuguesas del atlántico. Los pobladores de las Azores hablaban de cadáveres arrojados a la isla de Flores, una de las Azores, y que no se asemejaban a los de ninguna raza conocida. Aquellos objetos debían haber sido arrastrados por las corrientes del mar, cuya existencia era entonces desconocida. Creían algunos que ciertos días muy despejados se distinguían en el Océano tres islas misteriosas que llamaban de San Brandan o de las Siete Ciudades, islas cuyas existencias estaba basada en tradiciones fabulosas de la Edad media. Todos estos antecedentes suponían la existencia de un continente o de algunas islas en el Océano
Después de leer los papeles de Bartolome Perestrello y de oir estos relatos, Colon llego a convencerse de que al occidente de las islas Canarias y del Cabo Verde, Había muchas tierras y que era posible descubrirlas- Pero no es esto todo. Muchos historiadores del siglo XVI cuentan que un submarino de Huelva, llamado Alonso Sánchez, habiendo salido de España para Inglaterra, fue llevado por un fuerte viento contrario que duro 28 o 29 días, hasta una isla y, amainando ya el viento contrario, emprendió el viaje de regreso durante el cual murierin muchos de sus compañeros y los pocos sobrevivientes que alcanzaron a la isla de Madera sucumbieron allí, excepto el mismo Alfonso Sanchez que vivio mas tiempo y murió en la casa de Colon, después de haber proporcionado a este las indicaciones precisas sobre la tierra occidental que visitara a pesar suyo
Por este tiempo, Colón se puso al tanto de las ideas cosmológicas de los filósofos  y geógrafos de la antigüedad. Entre ellos algunos habían afirmado la esfericidad de la tierra; así que Aristóteles que en su tratado del cielo, había dicho: “La tierra no solamente es redonda, sino que es muy grande, y el mar que baña el litoral más allá de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), baña también las costas vecinas de la india”. A su vez Estrabónen su geografía, afirmaba que no podía navegar desde España a  la India si no fuera la inmensidad del Atlántico; y antes que él, Posidonio, el maestro de Cicerón, había dicho: “Las dos extremidades de la zona habitada se reúnen sin solución de continuidad, formando lo que los matemáticos llaman circulo tan perfectamente que si un barco saliese de nuestro occidente y siguiese directamente el mismo rumbo con el viento sureste, en poco llegaría necesariamente en la costa de la India. Entonces concibió Colón el proyecto de llegar a esas tierras navegando desde Portugal al poniente u oeste.
  1.  Colón somete sus proyectos al Rey de Portugal
Hacia 1483, Cristóbal Colón expuso sus proyectos al rey de Portugal quien le hizo comparecer delante de una comisión real. La comisión tardo en expedirse. Eran, en efecto exorbitantes la pretensiones de Colón: pedía tres carabelas armadas y provistas de mercaderías propias para el intercambio; pedía titulo de nobleza de gran almirante con los privilegios anexos, titulo de virrey de las tierras por descubrir; por fin reservarse la décima parte de los productos que se sacarían. Mientras tanto, fue mandada secretamente una carabela en dirección al Suroeste para cerciorarse de las afirmaciones del genovés. Después de navegar muchos días y muchas lenguas sin hallar nada y de padecer grandes tormentas y peligros, volvieron maldiciendo el viaje y de los proyectos de Colón. Este, por su parte, indignado por ese proceder, resolvió abandonar Portugal y pasar a España.
4.    Colón en España
No esperando nada del rey don Juan II, y habiendo muerto ya su esposa, Colón salió de Portugal a fines 1484 y llegó al puerto de Palos con la intención de dejar en la ciudad vecina del Huelva, a cargo de su tía materna, a su hijo Diego a la edad de 5 o 6 años. Pasó primero por el convento franciscano de la Rábida, a 4 kilómetros de Palos, sea por tener allí conocidos, sea buscando informes.
Recibido con toda benevolencia por el prior del monasterio, Fray Juan Pérez, que había sido confesor de la Reina, y por el cosmógrafo Fray Antonio de Marchena, dejo allí su hijo y, por consejo de los mismos probablemente, se presentó en Sevilla, en el palacio del duque de Medina Celi. Este, viendo que los aprestos que solicitaba Colón para su expedición  no eran considerables quiso intentar la empresa por su propia cuenta, pero, consultados los Reyes Católicos, se reservaron el asunto.
A consecuencia de ello, Colón pasó a Córdoba donde se encontraba entonces la Corte. Recibido en audiencia por Fernando e Isabel, en abril o mayo de 1486, les expresó sus proyectos, dándose por absolutamente seguro de lo que afirmaban. En España como en Portugal, fueron sometidas sus propuestas a una comisión compuesta de letrados, sabios y marinos. Sus miembros de Quintanilla, tesorero del Rey, Hernando de Talavera, confesor de la reina y Prior de Santa María de prado, Rodrigo Maldonado consejero real y Gobernador de Salamanca, en vano pidieron a Colon que explicase clara y detalladamente sus ideas, se negó a ello Colon, temiendo que le sucediese lo que en Portugal y la comisión, no considerándose bastante enterada, declaro al cabo de cinco años en 1490 que no podía apoyar lo propuesto por Colon por estar “flacamente fundada”
5. Colon en la Rábida, con Pinzón y de nuevo en la Corte (1490- 1497)
Conocida la resolución de la comisión Real, Colon desesperanzado resolvió llevar sus propuestas al Rey de Francia. Después de una corta permanencia en el palacio del duque de Medina- Celi, volvió a Rábida para buscar a su hijo que pensaba mandar a Córdoba, antes  de embarcarse para Francia. Grandes simpatías volvió a despertar en Rábida la causa de Colon. Fray Juan Pérez y Fray Antonio de Marchena le hicieron desistir del viaje a Francia, proponiendo interponerse de nuevo en su  favor ante los Reyes Católicos, y mientras tanto le pusieron en relaciones con los más celebres marinos de Palos y de Moguer. Cabalmente, en ese tiempo, había allí uno tan hábil como enérgico y valiente llamado Martin Alonso Pinzón. Acababa de volver de Roma adonde fuera por intereses comerciales pero también en busca de noticias sobre tierras desconocidas cuya existencia sospechaba. Habiendo recibido noticias halagüeñas sobre las riquezas y la distancia relevantemente corta a que estaría al oeste de las Canarias, la isla de Cipango, según sus informantes se disponía a armar carabelas para ir a descubrirlas. Teniendo ambos marinos indicadores sobre tierras occidentales distintas, hubo de establecerse algún acuerdo entre ellos, y entonces, dispuesto Pinzón a armar dos carabelas para buscar a Cipango, objeto de todas sus preocupaciones, y resuelto Colon a “ir a descubrir las Indias que entonces nombraban Antillas”, como dice uno de los testigos, y además, a cooperar a la empresa de Pinzón, sin abandonar la suya propia, Fray Juan Pérez se encargo de recabar la autorización real. Pasando personalmente a la Corte quien de lo contrario pasaría a Francia.
La Reina Isabel mandó llamar nuevamente al genovés que se presento en octubre o noviembre de 1491 a la corte, en Santa Fe, en la llanura granadina donde acompañaba al ejército de los Reyes Católico sitiando a Granada. Pero nuevamente tropezaron las negociaciones frente a las invariables y enormes pretensiones de Colon, tan enormes que formuladas como lo eran por un desconocido aventurero, parecían ridículas a los ojos de la corte. Por segunda vez fue despedido Colon que se encamino hacia Córdoba cuando se pidió que volviese a la corte, significándosele que todas sus exigencias habían sido aceptadas, y es que en el ínterin, uno de sus protectores Luis Santángel, tesorero de Aragón, había terciado en las negociaciones representando a la Reina que por grandes que fuesen las exigencias de Colon, siendo ellas subordinadas al descubrimiento, no se perdía nada aceptarlas, pero que de lo contrario, podía España perjudicarse mucho, si se realizaba el descubrimiento en nombre de otro país. Se firmaron pues en Santa fe el 17 de abril de 1492 las capitulaciones entre los reyes y Colon.
Del Puerto de Palos (España), Cristóbal Colón parte el 3 de agosto de 1492, con tres naves: la Santa María, la Pinta y la Niña(acompañado en la empresa por los hermanos Martín y Alonso Pinzón y los hermanos Niño).
La tripulación estaba formada por ciento veinte hombres (aproximadamente).
El 12 de octubre de 1492, el marinero Rodrigo de Triana vio una costa cubierta de palmeras y gritó: Tierra!!!!.
Desembarcaron al día siguiente en la isla de Guanahaní (bautizada San Salvador).
Continuó viaje descubriendo otras islas entre las que se destacaban La Española (ocupada actualmente por Haití y Dominicana) y Juana (Cuba). Regresó a España (dejando en La Española una pequeña guarnición), con el fin de contarles a los reyes que había llegado a las Indias. Cuando regresó a España tuvo un gran recibimiento por parte de los reyes.
A partir de allí se suceden varios viajes, pero ninguno con el éxito que tuvo el primero.
En 1498, Colón partió por tercera vez con ocho naves, desde San Lucas de Barrameda. Descubrió la isla Trinidad, el golfo de Paria y la isla Margarita. Arribó a la desembocadura del río Orinoco y al llegar a la española, se enteró que Santo Domingo, se había sublevado. Los enemigos de Colón, convencieron a los reyes para que lo destituyeran de su cargo. Viajó a la Española un comisionado real, Francisco de Bobadilla, quien ordenó apresar a Colón y a su hermano Diego, enviándolos de regresó a España. Los monarcas ordenaron su liberación, pero no le devolvieron su cargo.
Después de su último y cuarto viaje, vuelve a España para morir en Valladolid en 1506, dos años después de la reina Isabel. Colón nunca acepto que había descubierto un nuevo mundo hasta el fin de sus días.
Un año después de su muerte se empieza a difundir la idea de Américo Vespucio de que las tierras halladas por Colón eran un nuevo mundo y se les dio injustamente el nombre de América.

6.     Los últimos años de Colón
Enfermo y agotado de sus viajes, despojado de los beneficios, el almirante se quejó amargamente en una carta a su hijo Diego. Falleció el 21 de mayo de 1506 en Valladolid (España)
Estrofa de la Carta de Colon a su hijo Diego
“he servido a sus Altezas con mas diligencia y amor que los pudiera haber empleado en ganar el Paraíso; y si en algo falle fue porque era imposible o estaba más allá de mis conocimientos y poder. Dios Nuestro Señor, en tales casos, no pide a los hombres más que buena voluntad”

Dos tumbas para Colón
Dos tumbas distintas y un solo cadáver verdadero. Dos catedrales se disputan el honor de poseer los restos de Cristóbal Colón: la de Santo Domingo y la de Sevilla. El Almirante fue sepultado primero en Valladolid, donde había muerto el 20 de mayo de 1.506: Después, en ese mismo año, su hijo Diego trasladó los restos a Sevilla.
Diego Colón, que sustituyó a Ovando como gobernador de la Española, falleció en 1.526. Su viuda, María de Toledo y Rojas, virreina de las Indias, trasladó los restos de Diego y de su padre a La Española, donde fueron enterrados en la catedral de Santo Domingo . En 1.795, cuando España cedió a Francia la isla, entre los objetos evacuados a Cuba iba una cajita que contenía los restos de Colón, que fueron sepultados en la catedral de La Habana. Pero en 1.877, durante unas obras en la catedral de Santo Domingo, apareció una caja funeraria rotulada con el nombre del Almirante ("C.C.A"). En la caja había vértebras y fragmentos de otros huesos, junto con una delgada chapa de plata que llevaba la inscripción -- U" A P"TE DE LOS RTOS DEL PMER  ALTE D CRISTOBAL COLÓN DES -- (última o única parte de los restos del primer almirante Don Cristóbal Colón descubridor), y una bala del plomo que algunos atribuyeron a un hipotético disparo  recibido por el Almirante en su juventud. El arzobispo de aquella archidiócesis, el italiano Rocco Cochia, anunció que aquellas eran las verdaderas reliquias del Almirante. Pero, la Real Academia de la Historia, a instancias de Cánovas del Castillo, emitió su veredicto: " Los restos de Colón yacen en la catedral de La Habana a la sombra de la gloriosa bandera de Castilla ".
En 1.898, cuando España se retiró de Cuba, los restos colombinos de la catedral de La Habana se trasladan a la metrópolis y fueron sepultados en Sevilla, donde todavía permanecen. Cuando abrieron la caja que los contenía las personalidades invitadas al solemne acto pudieron contemplar " una porción de tierra que no levantaba dos centímetros y algunas astillas de hueso ". Recientemente se celebró un congreso colombino en Sevilla. Durante la visita a la catedral, el delegado dominicano se negó a posar junto a la tumba del Almirante. El representante del arzobispo zanjó sabiamente la polémica: " Aquí están los restos de Colón. Luego, cuando salgan, discutan ustedes lo que quieran ".
Algunos investigadores barajan la posibilidad de que el hallazgo de 1.877 no sea una falsificación, y que los restos de Sevilla pudieran pertenecer a Diego Colón.















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